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Paradero Ando la mar de contenta, con un bote de oreja a oreja; mi Fantasma de la Guarda me obsequió este decálogo de loca enamorada y eterna transeúnte. Luego, comencé este viaje; en alguna ciudad o puerto extravié el boleto de regreso y un equipaje cargado de sueños; conservo el maletín de las pesadillas. De la oficina de quejas y reclamos me enviaron una nota la cual expresa : “el camino de la vida tiene piedras afiladas y espinas”. No me inmutó, al fin de cuentas para algo han de servir los zapatos. El tiempo corre, se adelanta; se encarama en la copa de los árboles; hace mofetas, entorpece la vía; pone barricadas de horas, días, meses. Para continuar la ruta, dinamito con acertijos y corazonadas. Las luces rojas de la explosión son para recordar que “Si llego a algún lugar es porque estoy anciana o muerta” Entonces, huiré de los atajos.
Café instantáneo Cierro mis sueños pero un pájaro luz se desprende del humeante café Picotea mis ojos caga mi rosa azul trina rabioso a sabiendas que sólo existimos en las grietas de antiguas metáforas El animal vuela desaparece como relámpago
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